El camino hacia las ilustraciones

Como cualquier otra profesión, para ser ilustrador también es muy importante formarse. Los ilustradores suelen especializarse en un área específica, pero en sus inicios todos comienzan por las mismas bases.

En este artículo se explicarán brevemente tres puntos clave para formarse como ilustrador. Sin embargo, dado que no abarcaremos todos los requisitos necesarios para la completa formación como ilustrador, es importante que aquellos que deseen serlo busquen información extra y más específica fuera de este artículo.

Camino hacia las ilustraciones

Formación académica

El talento no lo es todo o, al menos, no lo único. Incluso si se tiene una destreza excepcional para el arte, esa habilidad hay que mejorarla. Aprender es una buena manera de que crezcamos como artistas, de ver los errores que por nosotros mismos no vemos y de hallar otros estilos afines al nuestro. Por tanto, si estamos seguros de querer ser ilustrador, debemos plantearnos seriamente la posibilidad de estudiar una carrera artística en la universidad: tanto el Grado en Bellas Artes como el Técnico Superior en Ilustración son una buena manera de comenzar.

No obstante, además de los grados universitarios, existen otras maneras de formarse artísticamente: cursos y talleres de arte en centros especializados de nuestras ciudades, ser aprendiz de artistas locales o becario de empresas que se dediquen a ello. Todas estas opciones son alternativas de formación artística para aquellos que no puedan asistir a la universidad o a una escuela de arte.

Por supuesto, las ayudas extra académicas, tales como instruirse con libros o guías disponibles sobre el tema, son una excelente forma de mejorar todavía más nuestras habilidades artísticas.

Valorar las críticas

Un hecho común en todo ser humano es mantener una actitud defensiva hacia los comentarios que interfieran en nuestro trabajo o lo critiquen. Sin embargo, para ser ilustrador es de imperiosa necesidad saber aceptar una crítica, sea ésta buena o mala, y tener en cuenta solo aquellos comentarios que realmente valgan la pena –una crítica bien fundamentada siempre tendrá más peso que una injustificada-.

Por lo tanto, un buen ilustrador ha de saber mantener el punto medio –no tomarse las críticas demasiado a pecho ni obviarlas totalmente- ya que los comentarios ajenos son útiles para aprender y para ver en qué hemos podido fallar. Es importante recordar que el trabajo de un ilustrador responde siempre a las necesidades de otro, ya sea éste un cliente o un profesor, por lo que, si el trabajo no cumple las características del cliente deberemos hacer ciertos cambios.

En el momento en que el cliente entienda nuestro trabajo y, como consecuencia, haga comentarios constructivos sobre él, los cambios sugeridos se traducirán siempre en un mejor resultado. No obstante, para ello el ilustrador debe estar abierto a colaborar y a escuchar.

Manejar software de diseño gráfico

La gran mayoría de los ilustradores actuales trabajan utilizando algún tipo de soporte tecnológico. Esta acción responder a las demandas de empresas que prefieren una ilustración digital a una manual.

Por ello, aunque nuestra intención no sea especializarnos en ilustración digital, para ser ilustrador también es necesario saber manejar, al menos a nivel usuario, un software artístico: Adobe Photoshop, Adobe InDesign e Illutrator o Corel Painter, entre otros.

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